El chopo de Valverde de Miranda: conservar un árbol para cuidar la memoria del pueblo

La Fundación Círculo impulsa una intervención de conservación en torno al chopo de la fuente de la Iglesia, un ejemplar centenario que forma parte del paisaje, la biodiversidad y los recuerdos compartidos de Valverde de Miranda.
Valverde de Miranda es uno de esos lugares en los que la piedra, el agua y la vegetación construyen una identidad propia. Junto a la fuente de la Iglesia se alza su chopo centenario, un árbol que ha dado sombra a generaciones de vecinos y que se ha consolidado como uno de los grandes símbolos del pueblo.
La actuación coordinada por la Fundación Círculo busca garantizar su conservación a largo plazo mediante trabajos de poda de seguridad, descarga de peso en las ramas de mayor tamaño, limpieza de chupones y equilibrio de la estructura arbórea. Se trata de reducir riesgos en un espacio cercano a la carretera y al núcleo urbano, pero también de favorecer un crecimiento más seguro y estable durante las próximas décadas.
Un entorno que también se cuida
La intervención no se limita al ejemplar singular. Los trabajos incluyen la mejora del suelo y la plantación de especies arbustivas y de pequeño porte en la ribera, seleccionadas para integrarse de forma respetuosa en el ecosistema y sin interferir en el cauce del río.
El objetivo es proteger un paisaje vivo: mantener la vitalidad del gran chopo, reforzar la vegetación de ribera y conservar el equilibrio entre naturaleza y actividad humana. En este sentido, el árbol representa mucho más que una presencia ornamental; ayuda a configurar un espacio fresco, habitable y reconocido por quienes visitan o viven en Valverde.
Un emblema de varias generaciones
Para los vecinos, el chopo de la fuente de la Iglesia es un lugar de encuentro y una referencia emocional. Juan José López Tobalina recuerda que el árbol ha acompañado la infancia de muchas personas del pueblo: juegos alrededor de su tronco, ascensos por sus ramas y escenas cotidianas que hoy forman parte de la memoria local, mientras que Juan José López Tobalina rememora las podas tradicionales que se realizaban antaño, cuando las familias aprovechaban las ramas como combustible doméstico.
Arturo Susaeta: “No hay madera buena o mala”
Arturo Susaeta, gerente de Maderas Susaeta y representante de la tercera generación de una empresa estrechamente vinculada a los árboles y a la madera, destaca la especial relación de Miranda de Ebro con el chopo. La presencia de cinco ríos en el entorno mirandés ha condicionado históricamente el paisaje, los usos forestales y la disponibilidad de esta especie, muy vinculada a la identidad del territorio.
Susaeta reivindica una mirada práctica sobre esta madera. Frente a la idea de que el chopo posee menor valor que otras especies, explica que cada madera debe evaluarse según su aplicación. El chopo sobresale por ser ligero, económico y, por norma general, poco vulnerable a la polilla; sin embargo, requiere cuidado ante la humedad y no se busca habitualmente por la vistosidad de su veta.
Durante décadas, la madera de chopo se ha empleado en partes interiores de mobiliario —como cajones—, en juguetes y en elementos constructivos tradicionales de la zona, incluidos cabrios, vigas y tablas. Su disponibilidad cercana y sus características técnicas la convirtieron en una materia prima habitual en los hogares y oficios locales.
La participación de Maderas Susaeta en esta jornada conecta conocimiento profesional, tradición y compromiso con el paisaje. Cuidar el chopo de Valverde de Miranda no solo significa conservar un árbol: supone proteger un punto de encuentro y una memoria compartida que sigue dando raíces al pueblo.
La conservación del chopo supone, por tanto, proteger biodiversidad y patrimonio inmaterial al mismo tiempo. Cuidar sus ramas, su suelo y su entorno permite que siga siendo refugio, punto de encuentro y testigo de nuevas historias para las generaciones que vendrán.
Actividad organizada por la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Miranda de Ebro, Miranda Medio Ambiente, la Asociación de Vecinos Valverde de Miranda (ASVEVAMI) y la Fundación Círculo Burgos.









