
Cuidar el bosque y generar riqueza económica no son objetivos contrapuestos: en Castilla y León, País Vasco, La Rioja y Navarra ya existen modelos que demuestran que la gestión forestal sostenible puede proteger ecosistemas mientras crea empleo y renta local.
Certificación forestal, el sello de garantía
España ha superado el millón de hectáreas certificadas con el sello FSC, un hito que confirma el avance de la gestión forestal sostenible como motor de biodiversidad y desarrollo económico. En Castilla y León, la Junta ha desarrollado directrices regionales que priorizan conservar e incrementar la biodiversidad, prestando especial atención a especies amenazadas y hábitats singulares. La Rioja, por su parte, cuenta con un Sistema de Gestión Forestal Sostenible respaldado por la certificación PEFC, que aprovecha el carácter multifuncional de sus montes compatibilizando la conservación de la naturaleza con el uso racional de los recursos.
Castilla y León: ecoaldeas y bosques comestibles
En Burgos, un pequeño pueblo abandonado durante décadas, Bárcena de Bureba, se está transformando en una ecoaldea autosuficiente que combina turismo rural, producción agrícola local y un «bosque comestible» pensado para producir alimentos regenerando el entorno natural. Un proyecto similar de bosque comestible se puso en marcha en otro pueblo de Burgos con el respaldo de Alcampo y la Fondation Auchan, aportando 40.000 euros a través de asociaciones locales. En Ávila, la reforestación de zonas incendiadas —como la impulsada por MAPFRE con especies autóctonas como pino silvestre, abedul y serbal— no solo mitiga el cambio climático, sino que crea empleo local para personas en riesgo de exclusión y parados de larga duración.
Euskadi: el bosque como motor del PIB vasco
El País Vasco es un ejemplo especialmente potente de rentabilidad forestal sostenible: el 55% de su territorio está cubierto de arbolado, y el sector forestal-madera genera empleo directo e inducido a 19.000 personas, aportando alrededor del 1,55% del PIB de la Comunidad Autónoma. Además, el 70% de la madera que usan las empresas vascas procede de bosques propios, fomentando el «Km0» y reduciendo la huella de transporte. Iniciativas como el proyecto Prisma impulsan cadenas de valor forestales de circuito corto en zonas de montaña, mientras que Syntetic trabaja en la trazabilidad de la madera desde el monte hasta el consumidor final. Las certificaciones PEFC y FSC, gestionadas en la región a través de asociaciones como Baskegur, garantizan que esta explotación económica no compromete la salud del monte.
La Rioja y Navarra: economía circular y monte multifuncional
La Rioja apuesta por una gestión pública de sus montes basada en el uso racional de todos sus recursos, asegurando el aprovechamiento de productos forestales de forma compatible con fines recreativos, sociales y de conservación. En Navarra, el Gobierno regional ha impulsado el modelo de economía circular como motor de eficiencia, con una colaboración activa entre lo público y lo privado que involucra a su tejido empresarial. Complementariamente, el proyecto Navarra Circular, liderado por el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente junto con los Grupos de Acción Local, trabaja para extender estas prácticas sostenibles por todo el territorio foral.
Un modelo replicable para nuestro entorno
| Región | Ejemplo destacado | Beneficio económico |
|---|---|---|
| Castilla y León | Ecoaldea Bárcena de Bureba y bosques comestibles | Turismo rural, empleo local, autosuficiencia |
| País Vasco | Gestión forestal-madera certificada | 19.000 empleos, 1,55% del PIB vasco |
| La Rioja | Sistema de Gestión Forestal Sostenible PEFC | Aprovechamiento multifuncional del monte |
| Navarra | Navarra Circular y economía circular navarra | Colaboración público-privada, eficiencia empresarial |
Estos casos muestran que, lejos de ser excluyentes, la conservación forestal y la creación de riqueza pueden reforzarse mutuamente cuando existe planificación, certificación y compromiso comunitario, algo especialmente relevante para provincias como Burgos, donde el equilibrio entre entorno rural y desarrollo económico es una prioridad constante.

Maderas Susaeta apoya el desarrollo sostenible de nuestro entorno y los modelos de negocio que combinan la gestión responsable del bosque con la generación de riqueza local, contribuyendo a que Castilla y León, País Vasco, La Rioja y Navarra sigan siendo referentes en bioeconomía forestal.








